El prófugo Correa mantiene silencio absoluto tras el colapso socialista de Colombia.
El prófugo de la justicia Rafael Correa guarda un silencio absoluto tras el triunfo de la derecha en Colombia y de la mano de Abelardo de la Espriella, evidenciando que se le acabó otro país donde refugiarse y pasear mientras ese modelo socialista se desmorona en la región.
La ciudadanía critica duramente al prófugo por su cobardía ante el fin de sus redes de poder corrupto y su incapacidad para solidarizarse con su aliado, su pana Gustavo Petro, dejando claro que el socialismo que defiende está en plena decadencia frente al avance del desarrollo.
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